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Continuidad educativa después del terremoto: por qué es importante que los estudiantes sigan aprendiendo

El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó miles de sedes educativas afectadas en Colombia y puso en riesgo los procesos de aprendizaje de niños, niñas y jóvenes. Aunque las clases se han reactivado en buena parte de los territorios, garantizar la permanencia escolar sigue siendo uno de los principales desafíos de la recuperación.

El regreso a clases ha sido una prioridad después del terremoto que afectó a Colombia, especialmente en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas. Sin embargo, recuperar el servicio educativo implica mucho más que reabrir las instituciones: también requiere garantizar condiciones adecuadas para aprender y evitar que las consecuencias de la emergencia terminen alejando a los estudiantes del sistema educativo. Este desafío es especialmente importante en territorios donde las comunidades ya enfrentaban barreras de acceso a la educación, limitaciones de conectividad y dificultades económicas.

El impacto del terremoto en la educación colombiana

Según un balance inicial del Ministerio de Educación, divulgado el 20 de agosto, 3.100 instituciones educativas resultaron afectadas y 811 colapsaron.

Posteriormente, el Observatorio de la Fundación Empresarios por la Educación identificó 7.653 sedes educativas afectadas en 22 departamentos y 527 municipios, donde estaban matriculados más de 1,6 millones de estudiantes. Aunque las cifras corresponden a diferentes momentos y metodologías de seguimiento, permiten dimensionar los desafíos que enfrenta la recuperación educativa.

A finales de septiembre, el Ministerio de Educación anunció el restablecimiento del servicio para 1.275.967 estudiantes afectados por la emergencia. Sin embargo, muchas comunidades continúan enfrentando dificultades para desarrollar sus actividades académicas en condiciones adecuadas. En Chocó, por ejemplo, algunas instituciones han tenido que recurrir a espacios provisionales mientras avanzan las soluciones de infraestructura.
La reactivación de las clases es un avance importante, pero no significa que las condiciones de aprendizaje se hayan recuperado por completo.

 

El riesgo de desescolarización después de una emergencia

El terremoto llegó a un país que ya enfrentaba dificultades para garantizar el acceso y la permanencia escolar.
De acuerdo con cifras de UNICEF publicadas en septiembre de 2025, más de 900.000 niños, niñas y adolescentes estaban fuera del sistema educativo en Colombia. Solo durante 2024, más de 335.000 abandonaron sus estudios.

Una emergencia puede agravar esta situación. La pérdida de viviendas e ingresos familiares, el desplazamiento, las dificultades de transporte y conectividad, así como las afectaciones emocionales, pueden convertirse en barreras para continuar estudiando. Cuando estas condiciones se prolongan, aumenta el riesgo de que algunos estudiantes interrumpan sus estudios o tengan dificultades para retomar sus procesos de aprendizaje.

Por eso, garantizar la continuidad educativa es fundamental. Mantener espacios de formación y acompañamiento permite que niños, niñas y jóvenes conserven sus rutinas, fortalezcan sus aprendizajes y permanezcan vinculados con la educación mientras se recuperan las condiciones de sus instituciones.

El Semillero STEM: una alternativa para seguir aprendiendo
La continuidad educativa también requiere propuestas que respondan a las condiciones de cada territorio y mantengan el interés de los estudiantes por aprender. En Makaia creemos que la tecnología y la innovación pueden aportar a este propósito. Por eso, a través de nuestra iniciativa Continuidad de Entornos Educativos, buscamos contribuir a la recuperación de los procesos de aprendizaje de niños, niñas y jóvenes afectados por el terremoto, aprovechando nuestra experiencia en formación STEM.

Nuestro programa Semillero STEM, integra ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas con habilidades necesarias para el aprendizaje y la vida cotidiana. Incluye contenidos de razonamiento numérico y crítico, análisis de lectura, resolución de problemas y habilidades para la vida, mediante ejercicios y actividades que buscan llevar los conocimientos a situaciones prácticas.

En un contexto de emergencia, este enfoque puede ayudar a mantener la motivación por aprender, fortalecer habilidades fundamentales y ofrecer alternativas de formación adaptadas a las condiciones de las comunidades.
Además, permite acercar a los estudiantes a conocimientos y herramientas tecnológicas que pueden ampliar sus oportunidades educativas a futuro.

Estas experiencias no reemplazan la educación formal ni las acciones necesarias para recuperar la infraestructura escolar. Su aporte está en complementar los esfuerzos de las instituciones y las comunidades para mantener activos los procesos de aprendizaje.

La recuperación educativa también necesita de todos
Los efectos del terremoto sobre la educación no desaparecerán al mismo ritmo que se recuperan las instalaciones escolares. Para muchos estudiantes, continuar aprendiendo dependerá del acompañamiento y de las oportunidades educativas que encuentren durante los próximos meses.
Desde Makaia queremos contribuir a esta recuperación a través de lo que sabemos hacer: acercar la tecnología y la educación a las personas para fortalecer sus capacidades y ampliar sus oportunidades.
Con la iniciativa Continuidad de Entornos Educativos, buscamos apoyar a niños, niñas y jóvenes de las regiones afectadas para que puedan seguir aprendiendo y desarrollando habilidades a través de experiencias de formación STEM.

Tú también puedes contribuir a que el terremoto no interrumpa sus oportunidades de aprendizaje.
👉 Conoce la iniciativa y haz tu donación en dona.makaia.org.

 

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